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En una antigua casa señorial, este apartamento mallorquín conserva lo bueno del pasado, mientras su interiorismo nos ofrece una versión muy actual con los cuadros (y su colocación) como dinámicos protagonistas.
Lo que antaño fue una gran casa familiar mallorquina, construida a finales del siglo XIX alrededor de un patio central, es ahora un edificio de apartamentos. Su propietaria, que vive en otra ciudad, ocupa uno ellos durante sus vacaciones en Palma de Mallorca. La rehabilitación, a cargo del arquitecto Tony García Ruiz, dejó al descubierto muros y arcos de piedra y conservó los enormes ventanales de madera, a la vez que organizaba el espacio con fórmulas 100% contemporáneas. Se colocó un pavimento de grandes lamas de roble para unificar la superficie y, en el altillo, se combina el suelo de planchas de vidrio con moqueta de fibra natural. Del interiorismo se encargó Ana María Quintás.
En esta casa, de tipo loft y distribuida en dos niveles, el color blanco es el predominante: aporta luminosidad y un atractivo y necesario contraste con los tonos de las tapicerías, el mobiliario y las obras de arte colocadas de diversas y muy atractivas maneras. Se buscaba un ambiente desenfadado y cómodo, pero también exquisito y para ello decidieron optar por un estilo mix muy actual, con piezas vintage, algún mueble moderno y otros antiguos procedentes de desembalajes y mercadillos. Destaca especialmente el uso de las alfombras bereberes de la tribu Beni Ouarain, tan confortables como estéticas, y que cumplen al tiempo la función de delimitar los distintos ambientes.
- Los toques que caldean. La rehabilitación de inspiración moderna, con amplísimos espacios y una altura de techo considerable, requería detalles para rebajar la frialdad. Para ello han utilizado gamas de marrones y beiges en muebles, complementos y tejidos.
- Cuadros: rodearse de belleza. La presencia de arte es constante, preferentemente contemporáneo, aunque también hay piezas de fines del s. XIX. En la planta baja, al tratarse de un ambiente diáfano, la colocación de las obras ha sido similar a la habitual en una galería.
Realización: Mercedes Díaz de Rábago